Carmelo Ricci nace de una historia simple.

 

Entre las cosas de nuestro abuelo encontramos una botella vacía. Dentro, un papel que decía: “La herencia la disfrutamos juntos. Compártanla.”

Ese mensaje no hablaba del pasado, sino de una forma de vivir el presente. De entender el vino como un gesto, una excusa para encontrarse, para quedarse un rato más y compartir lo que importa.

Así nace Carmelo Ricci: vinos propios del Valle de Uco, pensados para disfrutarse ahora, con otros. Sin solemnidad ni reglas rígidas.

Hacemos vinos con personalidad —y packs pensados para momentos reales— porque creemos que el vino no necesita explicarse tanto como vivirse. Que no se trata de saber, sino de estar.

Por eso cuidamos cada detalle: desde el producto hasta la experiencia. Preparamos y entregamos los pedidos con atención, porque lo frágil (el vino y el momento) merece cuidado.

El legado se comparte.